jueves, 25 de julio de 2013
sábado, 20 de julio de 2013
LA REINA DE LAS NIEVES
DE PRONTO, EL AMADO CAMBIA de actitud. Lo que eran caricias deja paso a la frialdad. Un día llega tarde, otro no llega, tan siquiera. La "otra" se lo ha llevado. El ser tan querido ya no nos reconoce. Ha cambiado como si le hubieran lavado el cerebro, o repuesto el corazón. Allá está, en su palacio, en brazos de la Reina de las Nieves.
Existen varios cuentos que hablan de maridos raptados por perversas mujeres, y de la búsqueda incesante de sus esposas para arrebatárselos a esas brujas. En una versión rusa, la mujer busca durante siete años, con un pajarito que deja caer una pluma cada siete pasos para guiarla, hasta que descubre que el marido, drogado cada noche por su nueva esposa, no la reconoce. Como excusa no está mal.
La misoginia a la que hemos aludido en varias ocasiones es tan intensa, y el amor pasado hunde tanto sus raíces en el alma, que preferimos odiar a la otra antes que responsabilizar al amado. Él no se hubiera ido por sí mismo, él ha sido engañado, convencido, seducido, abducido. Las mujeres que deciden recuperar a sus amados ausentes quedan advertidas por el cuento: la búsqueda es larga y dura, a través del hielo y del fuego, sin ninguna garantía ni esperanza.
Lo curioso es que por lo general las reinas de las nieves suelen permitir sin demasiada alharaca que el amado regrese con su primera mujer, una vez que el amnésico las ha reconocido. Cuando su magia termina, la dan por finalizada. Nadie verá a una reina de las nieves siete años tras el rastro de un niño perdido. Ya llegará otro al que seducir. Quizá eso sea lo más incomprensible para las princesas, ese desapego, esa frialdad que parece contagiarse al amado. Con lo satisfactoria que resulta una pelea de gatas.
Los malos del Cuento
Espido Freire
lunes, 15 de julio de 2013
...NO somos Seres Humanos...
...No somos seres humanos, somos ciborg. Y, sin embargo, la melancolía es netamente humana. Una contradicción interesante.
Somos Ciborgs porque nuestro cuerpo se llenó desde el origen de nuestra especie, de prótesis artificiales que abrieron posibilidades que no estaban al alcance del animal que también somos. Muchas de esas posibilidades quedaron en la historia como posibilidades perdidas, como pasados de un futuro que habría podido ser mejor. Por eso los ciborgs sufren melancolía. No es nostalgia por un pasado que se fue sino ensimismamiento por un futuro que podría haber sido. Los ciborg no son "maquinizaciones" de la especie humana, sino "culturizaciones" de lo puramente biológico, así que no es extraño que sufran de afectos tan complejos como la melancolía, un estado que siempre fue entendido como el estado emocional de la modernidad, de la ruptura con la cultura de la sangre y el honor. Es el estado de quienes, en algún modo, no están en un sitio definido: exiliados de la naturaleza, pero sin un horizonte definido, en un lugar intermedio entre el animal y el ángel (caído).
La melancolía del Ciborg
Fernando Broncano
Revista EnCubierta
Revista EnCubierta
miércoles, 22 de mayo de 2013
viernes, 10 de mayo de 2013
ALFREDO... El Grande!
Hay que fastidiarse qué mayores nos estamos haciendo.
Nos estamos quedando sin genios... De todos los hombres
que han marcado mi vida,
ya sólo queda García Márquez...
No son buenos tiempos para la Lírica...
Sencillamente, Insuperable.
lunes, 29 de abril de 2013
domingo, 28 de abril de 2013
jueves, 25 de abril de 2013
viernes, 22 de marzo de 2013
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