miércoles, 1 de febrero de 2012

Atracciones Perversas

Ésta es la historia de una pasión. Las pasiones son insensatas por definición; como la fe, pertenecen al ámbito poroso de lo irracional. A los que nos gusta de verdad leer y siempre cargamos con libros de acá para allá como celosos marsupiales acarreando su prole, la lectura suele suministrarnos de cuando en cuando alguna pasión irrefrenable. De pronto te atrapa un tema o un autor y te empeñas en leerlo todo con arrebato furioso. Pero estos súbitos enamoramientos, como los de carne y hueso, no son siempre recomendables ni gloriosos. ¿Quién no se ha obsesionado alguna vez por un (o una) imbécil? De la misma manera, no todas las pasiones literarias son elevadas; o sea, no siempre nos prendamos de Faulkner o Bernhard. A veces sucede que nos gusta un autor o autora de escaso prestigio, lo cual ciertamente importa poco, porque el prestigio literario hoy en día se parece demasiado a la mera fama, es decir, no es más que calderilla de la gloria, pura chundarata irrelevante. Pero, en ocasiones, y esto es lo más inquietante, nos atrapa un escritor que, aunque nos subyuga, también tiene cosas que no nos gustan nada. Es una de esas atracciones un poco perversas que a veces se experimentan en la vida real. Es como perder la cabeza por alguien malvado...
El amor de mi vida
(Rosa Montero)

domingo, 8 de enero de 2012

El amor de mi vida

Siempre me ha dado pena la gente que no lee, y no es ya porque sean más incultos, que sin duda lo son; o porque estén más indefensos y sean menos libres, que también, sino, sobre todo, porque viven muchísimo menos. La gran tragedia de los seres humanos es haber venido al mundo llenos de ansias de vivir y estar condenados a una existencia efímera. Las vidas son siempre mucho más pequeñas que nuestros sueños; incluso la vida del hombre o la mujer más grandes es infinitamente más estrecha que sus deseos. La vida nos aprieta en las axilas, como un traje mal hecho. Por eso necesitamos leer, e ir al teatro o al cine. Necesitamos vivirnos a lo ancho en otras existencias, para compensar la finitud. Y no hay vida virtual más poderosa ni más hipnotizante que la que nos ofrece la literatura. Estoy convencida que a todos los humanos nos aguarda en algún rincón del mundo el libro que sería perfecto para nosotros. Yo creo mucho más en esta predestinación que en la amorosa. En realidad me es bastante difícil confiar en la existencia de una media naranja sentimental, de un alma gemela que ande pululando por ahí a la espera de que un día nos tropecemos. Pero en los libros, ah, eso si: en los libros si creo. En el susurro embriagador de las buenas novelas. En las historias que parecen escritas solo para mí.
Porque, cuando nos gusta un libro, siempre nos parece que sus páginas nos hablan directamente al corazón, que sus palabras son nuestras y sólo nuestras. Y en alguna medida es cierto que es así, porque al leer completamos la obra, la interpretamos, la enriquecemos con nuestra necesidad y nuestra pasión. No hay dos lecturas iguales. Ahora bien: aunque la experiencia de la lectura sea única, lo cierto es que gracias a los libros nos hermanamos. Cuando yendo en el metro o en un avión, vemos a alguien ensimismado en una novela que nos ha gustado, sentimos una instantánea afinidad con esa persona. ¡De algún modo nos encontramos dentro de su cabeza y de sus emociones! Sentimos que también hemos estado allí y hemos vivido lo que ella está viviendo.
Gracias a los libros compartimos nuestros sentimientos, aprendemos de los demás y nos sentimos acompañados no sólo en nuestra pequeña existencia, sino en algo mucho más general, mucho más grande que nosotros , algo que nos engloba a través del tiempo y del espacio. ¿No es prodigioso poder vibrar con las palabras de alguien que lleva muerto un siglo? Por ejemplo. Cuanta esperanza hay en el acto de leer. La esperanza de poder entender a otro ser humano. De sumarte a su fugaz trayecto por la vida...
El amor de mi vida
(Rosa Montero)

sábado, 31 de diciembre de 2011

Anoche soñé contigo...

¡Ay, Floralba! Soñé que te... ¿Dirélo?
Sí, pues que sueño fue, que te gozaba;
¿y quién sino un amante que soñaba,
juntara tanto infierno a tanto cielo?

Mis llamas con tu nieve y con tu hielo,
cual suele opuestas flechas de su alijaba,
mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
como mi adoración en su desvelo

Y dije: "Quiera Amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
y que si duermo , que jamás despierte".

Mas desperté del dulce desconcierto,
y vi que estuve vivo con la muerte,
y vi que con la vida estaba muerto.


Francisco de Quevedo

Citado por Gemma Lienas en

"Anoche Soñé contigo"

domingo, 4 de diciembre de 2011

Eternamente Inocente...

Éramos transparentes,
éramos transparentes los dos,
como el agua de la lluvia,
que golpea la ventana,
éramos tan fuertes,
éramos tan fuertes los dos,
que creímos que nada dolía,
que creímos que no moriría
¿Dónde fue todo eso a parar?,
¿Cuándo se empezó a estropear?
Quiero ser inocente,
prácticamente, inconsciente,
para creer que podría tenerte a mi lado eternamente
Éramos tan perfectos,
éramos tan perfectos tu y yo,
que apostábamos y jugábamos,
a parecer como el resto.
Éramos tan valientes,
éramos tan valientes tu y yo,
que retamos al mismo diablo,
a atreverse algún día a separarnos.
 ¿Dónde fue todo eso a parar?,
¿Cuándo se empezó a estropear?
Quiero ser inocente,
prácticamente inconsciente,
para creer que podría tenerte a mi lado eternamente,
Quiero ser inocente, prácticamente inconsciente,
para creer que podría quedarme a tú lado eternamente.
Creíamos que éramos tan diferentes,
que nuestro amor iba a ser para siempre,
que nunca nos pasaría como a la gente,
que no acabaría, que nunca te irías.
¿Dónde fue tu buena voluntad?,
¿Cuándo me empezaste a engañar?
Quiero ser inocente, prácticamente inconsciente,
para creer que podría tenerte a mi lado eternamente.
Quiero ser inocente, prácticamente inconsciente,
para creer que podría quedarme a tú lado eternamente,
a tú lado eternamente.
Foto tomada de la web
Letra: Eternamente inocente (Fangoria)

domingo, 13 de noviembre de 2011

La niña que llora en tus fiestas...


Vuela un columpio vacío sobre mi cabeza, vuela por el cementerio de mi voluntad.
Sigo buscando la niña que llora en tus fiestas, suenan campanas en flor por mi funeral.
Mírame con la estrella polar a mis pies
vuelvo a casa perdida otra vez
porque no sé dejar de adorarte.
Vuela un columpio vacío rozando la arena

deja las huellas del ángel caído al pasar
huellas que siempre me llevan a ti quitapenas
como la dosis de vida fugaz que me diste a probar.
Mírame con la estrella polar a mis pies
vuelvo a casa perdida otra vez
porque no sé dejar de adorarte.
Pienso en ti cada vez que me alejo de mí
cada vez que prefiero morir
desde el día que tú me dijiste tu carita
es una rosa sin abrir.
Mírame con la estrella polar a mis pies
vuelvo a casa perdida otra vez
porque no sé dejar de adorarte.
Piensa en mí cada vez que me miras así
se me cosen los labios a ti
y la luna me pinta los ojos.
Mírame cada vez que te vas pienso en ti,
cada vez que prefiero morir
cada vez que me besas así
cada vez que te vas mírame.
La niña que llora en tus fiestas
La Oreja de Van Gogh

martes, 1 de noviembre de 2011

Mi abuela...


Mi abuela me enseñó a leer.
Mi abuela me enseñó los libros y me traspasó su amor hacia ellos. No tuve elección, fue su herencia. Mi abuela me dijo que con los libros yo nunca estaría sola.
Me enseñó a cuidar de mis ojos adueñándome de ellos como el lugar más preciado, el más nítido. Me explicó que si alguna vez fallasen los oídos, no sería tan grave, poco me perdería, todo lo que valía escuchar se había escrito y lo rescataría con mis ojos. Me dijo que si alguna vez fallase la voz, no sería el fin. Recibiría el sonido exterior sin devolverlo y nadie lo echaría en falta, menos yo. Estaban las palabras para ser ejecutadas: por mis oídos las que ya estaban concebidas, por mis manos las que quisiera inventar. Al final, sin mencionar siquiera otras carencias, como el olfato o el gusto, mi abuela me dijo que ignorara la sordera y la mudez si llegasen a acometerme, que la única falta total era la ceguera.
Que cuidara mis ojos. Solo con ellos podría leer. Sólo ellos me salvarían de la Soledad.

Foto: Fuente de San Gregorio (Gema del Vino)
Agosto 2011
Texto: Para que no me olvides (Marcela Serrano)

martes, 18 de octubre de 2011

TOLEDO







Toledo. Octubre 2011

viernes, 29 de julio de 2011

Año I d.c. (...después de los cuarenta)















El día transcurre sin más. Entre el trabajo, la Mariquita y mi abuelita.
No es un mal plan para pasar 40 años más.

Foto: Broche de Mariquita
Benavente. Julio 2011

viernes, 24 de junio de 2011

LONDRES... por fin!!!

Impresionante...

No sabría decir qué me ha gustado más...

British Airways London Eye

Parlamento y Big Ben desde el London Eye

St Paul's Cathedral


Vista desde la Catedral de St. Paul
Tower Bridge

La City desde el Tower Bridge

Londres. Junio 2011

miércoles, 2 de marzo de 2011

De Madrid al...

 Allá donde se cruzan los caminos
Donde el mar no se puede concebir
Donde regresa siempre el fugitivo
Pongamos que hablo de Madrid
Donde el deseo viaja en ascensores
Un agujero queda para mí
Que me dejo la vida en sus rincones
Pongamos que hablo de Madrid.
Las niñas ya no quieren ser princesas
Y a los niños les da por perseguir
El mar dentro de un vaso de ginebra
Pongamos que hablo de Madrid.
Los pájaros visitan al psiquiatra
las estrellas se olvidan de salir
la muerte viaja en ambulancias blancas
pongamos que hablo de Madrid.
El sol es una estufa de butano
la vida un metro a punto de partir
hay una jeringuilla en el lavabo
pongamos que hablo de Madrid.
Cuando la muerte venga a visitarme
no me despiertes déjame dormir
Aquí he vivido aquí quiero quedarme
Pongamos que hablo de Madrid.
Pongamos que hablo de Madrid
Joaquín Sabina
Foto: Madrid, marzo 2011